En 1989 Mario Molina pasó a trabajar en el Departamento de Ciencias Atmosféricas, Planetarias y de la Tierra del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) como investigador y profesor.
Y en 1994 su trabajo le brindó otro reconocimiento, en este caso del presidente de Estados Unidos, que le nombró miembro del comité que le asesora sobre asuntos de ciencia y tecnología, al que pertenecen 18 científicos.
El punto culminante de su trayectoria de trabajo y perseverancia en pro de su preocupación por un problema que afecta a todo el planeta llegó el 11 de octubre de 1995.
Mario Molina recibió junto con Rowland el Premio Nobel de Química por ser los pioneros en establecer la relación entre el agujero de ozono y los compuestos de cloro y bromuro en la estratosfera.
El galardón también se concedió al holandés Crutzen, del Instituto Max-Planck de Química de Mainz (Alemania), quien halló en 1970 que los gases contaminantes tienen un efecto destructor en esa capa, sin descomponerse.
Fuente de la Entrevista: CentroMarioMolina
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