"Y en los hombres en la zona superior del brazo y la fuerza de la parte superior del cuerpo… y nos resultan atractivos porque aquellos de nuestros antepasados que eran así sobrevivieron y se reprodujeron y nosotros estamos aquí para contarlo.
No hay ninguna cultura que diga, por ejemplo, que la piel con muchas imperfecciones sea especialmente atractiva, o que el cabello débil y endeble sea cautivador; existen señales universales de salud y además respondemos a las diferencias entre hombres y mujeres, que también nos resultan muy atractivas.
Si exageramos lo más diferente en un rostro femenino respecto a un rostro masculino, o en un cuerpo femenino respecto a un cuerpo masculino, también tenderemos a encontrarlo atractivo.
Las mujeres tienen mandíbulas más gráciles, más pequeñas, ojos más grandes, suelen tener la frente más ancha… el rostro de las mujeres difiere en varias cosas respecto al de los hombres y, si se exageran las diferencias, nos parece más bonito.
Si reducimos la cintura de una mujer un poquito más, resultará atractivo. Lo mismo ocurre con los hombres… aunque, en su caso, hasta cierto punto: si un hombre resulta demasiado hipermasculino, las mujeres creerán que tiene un aspecto… (risas) Un poco neandertal, quizá."
Entrevista de Eduard Punset
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